El Homeópata

Hablemos de aquellos que tienen inquietudes en ser buenos homeópatas. Podemos decir que todo homeópata que se precie, debe conocer el contenido del Organon que escribió Samuel Hahnemann, de otra manera no se entiende poder realizar un trabajo adecuado en esta materia.

Por este motivo empezaremos a hablar del homeópata exponiendo de forma general cuál es o debe ser su función. Como dijo Hahnemann en el parágrafo 1 del Organon:

“La única y elevada misión del homeópata es la de restablecer el bienestar en los enfermos, que es lo que se llama curar”.

No le faltaba razón, pero no acabó aquí su mensaje y prosiguió con el segundo parágrafo diciendo:

“El ideal más elevado de una curación es restablecer la salud de manera rápida, suave y permanente, o quitar y destruir toda la enfermedad por el camino más corto, más seguro y menos perjudicial, basándose en principios de fácil comprensión”

En este parágrafo está la clave de cómo debe restablecerse la salud; de un modo suave, seguro y menos perjudicial. Algo que en nuestros días parece que ha quedado en el olvido, tanto por parte del profesional como por parte del enfermo.

Pasaremos a explicar que es necesario comprender para llevar a cabo esta “alta misión” del médico vitalista. Los objetivos marcados en los parágrafos 1 y 2 del Organon de Samuel Hahnemann, pueden llevarse a cabo cuando:

  • Por una parte, se percibe con claridad lo que hay que curar en las enfermedades, es decir, en cada caso patológico individual (conocimiento de la enfermedad, indicación)
  • Si además se percibe claramente lo que hay de curativo en los remedios homeopáticos, es decir, en cada remedio en particualr (conocimiento del poder medicinal)
  • Y si sabe cómo adaptar (conforme a principios perfectamente definidos), lo que hay de curativo en los remedios a lo que se ha descubierto que hay individualmente de morboso en el paciente; de modo que venga el restablecimiento
  • Si sabe también adaptar de manera conveniente el remedio más apropiado según su modo de obrar al caso que se le presenta (elección del remedio, indicación del remedio)
  • Así como también el modo exacto de preparación y cantidad requerida (dosis apropiada), y el periodo conveniente para repetir la dosis.
  • Y si se conocen los obstáculos para el restablecimiento en cada caso y es hábil para removerlos, de modo que dicho restablecimiento sea permanente.

Todo esto debe ser conocido por el profesional que tenga la intención de realizar una buena labor. Además, el homeópata debe conocer también aquello que trastorna el estado original de salud y aconsejar apartarlas de las personas sanas con el fin de que no se enfermen.

 

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